Reflexión.

Por: Alfonso Uribe Rubalcava.
De pronto me pregunto, ¿cómo reparar el daño que se le hizo a los indígenas mesoamericanos debido a la conquista española?
¿Sería necesario dejarnos desangrar hasta que por nuestras venas ya no haya presencia de sangre española, la cual poseemos gracias al mestizaje que se dio debido a la conquista?
¿Sería necesario desocupar todos los puestos políticos, empresariales, sociales, culturales, militares etc., que hoy ocupan los mestizos para cederlos a los indígenas de sangre pura y que estos a su vez recuperen el lugar preponderante que tenían hasta antes de la conquista?
¿Sería necesario caer en la negación y no aceptar que somos fruto del encuentro (o encontronazo) de dos culturas de las cuales una fue muy desafortunada que hasta sus hijos mestizos, muchas veces se ha visto, tal vez demasiadas, las tratan con desprecio racial? Y eso que también tienen sangre indígena, además de la española.
No lo se.
Sigo buscando la respuesta correcta.
Al final de cuentas no puedo olvidar que mi origen es derivado de la unión de dos razas y que ahora ya no soy ni indígena ni español sino un mestizo orgullosamente mexicano.

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