Reflexión.

Por: Alfonso Uribe Rubalcava.
Nuevamente elecciones. Nuevamente la fiesta de la democracia. Nuevamente poner en la balanza del juicio de cada votante la solidez y consistencia de la imagen que ante ellos tienen los candidatos.
Popularidad, formalidad, puntualidad, Cosas que agradecer. Razones para repudiar. Aceptaciones y rechazos. Todo junto. Veremos a candidatos implorando perdón y suplicando olvido por todas las veces que fueron groseros, que se escondieron, que evitaron los encuentros y las entrevistas.
Veremos a candidatos sonreír nuevamente. Salir a la calle y pedir el voto. Nuevamente prometer sin decir de donde van a sacar lo que ofrecen. Sin garantizar lo que prometen. Sin explicar cómo le van a hacer para ser legisladores y no faltar al congreso porque esa es su obligación y no andar de gestor de nada, pues ellos representarían al poder legislativo y no al ejecutivo.
Explicar a los electores cuáles son las funciones y obligaciones específicas de un legislador es parte de sus compromisos. No alimentar falsas expectativas también es parte de su responsabilidad.
Trabajar hacia la posibilidad de ser postulados a otros puestos legalmente se vale. Lo importante es no dejar de hacer lo que se está haciendo por hacer algo que aún no les corresponde.
Pudiera ser que al sentir la posibilidad de poder ser postulados a alcaldes o a diputados federales o a otras cosas, pudieran poner un plus a lo que hacen en favor de su comunidad.
Sentirse motivados a poder lograr mejores cosas pudiera ser el mejor aliciente para hacer bien las cosas.
En fin. Cada quien con su conciencia. Cada quien con sus decisiones. Si el elector se siente satisfecho con lo que pone en su mesa sobre la valoración de aquellos por los que va a votar, y lo que ve en la mesa le basta y es suficiente para decidir su voto a favor de este o aquel, pues felicidades. Que su decisión sea para su bien.
Y si no es así, pues también felicidades, por decidir cambiar de opinión.
Y no olvidemos. El voto es libre y secreto. Cada quien por el que le de su gana, más allá de que haya o no haya compromiso, más allá de que haya o no haya gratitud.
Primero la libertad.