Reflexión.

Por: Alfonso Uribe Rubalcava.
La Elección que se da en Tamaulipas es inedita.
La hegemonía que por cerca de 80 años tuvo el PRI hoy no será el tema predominante.
Ya no hay modo de echarle al PRI la culpa de querer comprar votos con despensas de gobierno o con empleos o con becas.
Hoy en Tamaulipas no hay modo de decir que el PRI hace campañas con recursos públicos.
Hoy debe de ser un proceso democrático más limpio que los de antes, pues hoy tienen la oportunidad los partidos que gobiernan, de demostrar que no tratarán de imitar las formas de ganar elecciones que tenía el PRI.
Hoy tendrán la oportunidad los partidos que tanto atacaron al PRI, que saben evitar caer en la tentación de practicar eso que tanto fue despreciado por muchos y que por 8 décadas permitió al PRI mantenerse como gobierno.
Ejercer libremente el voto es lo primordial.
Hoy los votantes podrán elegir de entre los candidatos que aparezcan en las papeletas de votar, representando una gran variedad de partidos, decidiéndose por aquel con el cual se sientan más atraídos, con aquel con el cual se sientan más identificados, con aquel que realmente tenga la seriedad de prometer lo que puedan cumplir y de aceptar cumplir lo que prometen.
En manos de los electores está el evitar que se vuelva a dar una dictadura de partido como la que hasta hace poco ejerció el PRI.
Hoy al PRI, en condiciones adversas, semejantes a aquellas en las cuales sus opositores años y décadas atrás se les enfrentaron, le toca enfrentar en la arena electoral, a candidatos del PAN y de MORENA, particularmente, y de otros partidos, en general. Hoy al PRI le toca hacer un nuevo recuento de su historial y ver si aprendió la lección o sigue siendo utilizado como trampolín para satisfacer las ambiciones personales de quienes le dirigen.
Los hartazgos aflorarán. Las nuevas esperanzas se visualizarán. Y la oportunidad por decidir entre el historial de los partidos y el historial personal de los candidatos, habrá de tener un gran peso de decisión.
Habrá candidatos más grandes que sus partidos.
Habrá partidos que nada podrán hacer por hacer crecer la pequeñez de sus candidatos.
Y habrá la oportunidad de que el pueblo pueda decidirse por conservar a quienes más les han favorecido o rechazar a quienes solo se dedicaron a vivir del presupuesto público mientras ejercieron con mucha cortedad sus cargos, de los cuales hay en todos los partidos.
Que gane la democracia. Que ganen los que merezcan ganar, sean del PRI, sean del PAN o sean de MORENA.