Reflexión.

Por: Alfonso Uribe Rubalcava.
La Democracia no es un don otorgado por la generosidad de un gobierno, de un partido o de una persona.
La democracia es el fruto del esfuerzo de toda una sociedad que a través de su participación constante, le va dando mayor maduración a dicho fruto.
La democracia es la lucha constante por evitar que unos y otros grupos caigan en la tentación de intentar y hasta de lograr secuestrar la voluntad y la libertad de un pueblo.
La democracia es la oportunidad de esgrimir argumentos de unos contra otros contendientes, aceptando como real la posibilidad de no poderles convencer de votar por sus candidatos o sus partidos, y aceptando como real la posibilidad de perder la elección de ese momento, sin nunca renunciar a seguir intentando el triunfo en las siguientes elecciones.
La democracia no consiste en someter o intimidar o destruir la autoestima de los contrarios. Consiste en ofertar la mejor oportunidad de prosperidad para un pueblo y que este pueblo permita el triunfo mayoritario de estos por esta vez, y que ese pueblo en la siguiente elección pudiese cambiar la preferencia de su voto para la siguiente elección.
La democracia es una lucha constante contra la enajenación, el autoritarismo, el sometimiento y la intimidación.
Democracia es salir de nuestra urna y que luego de votar por distintas alternativas, podamos platicar y respetarnos entre unos y otros.
Democracia es la oportunidad que la sociedad en general y los partidos en particular, tienen de repudiar a quienes han gobernado mal, de no permitirles que vuelvan a gobernar y de lograr el rejuvenecimiento de sus filas, con el arribo a estas, de nuevos dirigentes dispuestos a sustituir a quienes algo pudieron haber hecho mal.
Democracia es no permitir que alguien nos insulte solo porque pensamos diferente.